Capítulo XXXIII – Tifa Lockhart

12 marzo 2009

Tifa Lockhart

Tifa Lockhart

Tifa Lockhart, una bella muchacha nacida en Nibelheim, una sombría aldea a la sombra del Monte Nibel. De carácter amable y optimista, Tifa siempre estuvo rodeada de gente que le quería. A la temprana edad de ocho años sufrió la muerte de su madre, algo que no llegó a aceptar debido a su juventud y a la sobreprotección de su padre. Creyendo que su madre se había marchado por el Monte Nibel a algún lugar lejano, emprendió un viaje con sus mejores amigos sin un destino aparente. El Monte Nibel pronto hizo que sus amigos decidiesen dar media vuelta, pero ella decidió continuar. Por suerte, su vecino, un chico rubio tremendamente reservado con quien apenas había mantenido relación, la siguió en secreto y la salvó del peligro de una caída que podría haber provocado su muerte.

Cuando despertó había pasado una semana. Le explicaron que había caído en coma y le hablaron de Cloud, su vecino, como el culpable de todo aquello. Cloud se distanció de ella por miedo a rechazo de su familia, y la relación se enfrió.

En una noche estrellada, cuando ella ya tenía catorce años, Cloud le citó en el pozo de la plaza del pueblo. Le dijo que se marchaba a Midgar para devenir un miembro de SOLDADO. Apenada por la noticia, Tifa le hizo prometer que cuando aquello ocurriese, él acudiría en su auxilio siempre que ella se encontrase en problemas.

Finalmente Cloud abandonó el pueblo y Tifa  le echó mucho de menos, más de lo que hubiera imaginado. Durante años Tifa buscó en los periódicos noticias acerca de SOLDADO, esperando encontrar algún reportaje con la foto de Cloud en la cabecera. Pero jamás halló nada, ni la más mínima mención. Para ocupar su mente y quemar su inagotable energía, Tifa tomó clases de piano y de artes marciales; para llenar sus bolsillos, decidió hacerse guía turístico de la zona.

Un día llegó una esperanzadora noticia a la aldea: dos miembros de SOLDADO se alojarían en Nibelheim durante al menos dos días. El corazón de Tifa se aceleró y pronto se ofreció como guía turístico para aquel grupo. Casi sin darse cuenta, ya había dado por hecho que Cloud vendría en el grupo, y contaba los días para que aquel momento llegase. Tamaña decepción le ocasionó el no reconocer los rostros de aquellos dos hombres. Aun así, cumplió con su trabajo y guió a los shinra hasta el reactor de makko del Montel Nibel. Se le prohibió la entrada y hubo de esperar con un antipático soldado enmascarado de pocas palabras.

Al cabo de unos días ocurrió algo terrible: uno de los miembros de SOLDADO arrasó completamente la aldea. Ciega por su ira, Tifa decidió seguirle hasta el reactor. Una vez allí encontró a su padre malherido. La herida había sido perpetrada, sin lugar a dudas, por la espada de aquel hombre desalmado. Maldijo a Shin Ra y se dispuso a acabar con aquel monstruo haciendo uso de las artes marciales que el maestro Zagan le había enseñado. Su valentía solo era comparable a su inocencia. El enfrentamiento con aquel hombre apenas duró unos segundos. Perdió la consciencia mientras veía  el mundo dar vueltas a su alrededor.

Cuando despertó sintió frío y un dolor punzante en el vientre. Abrió los ojos y pudo distinguir borrosamente la cara de su maestro Zangan. Parecía preocupado. El maestro le explicó que el episodio del SOLDADO loco había acabado en una carnicería. Él mismo había ido al reactor y la había llevado a la aldea para intentar sanarla. Por desgracia, ni su Materia ni su poder mágico eran suficientes para sanar aquellas heridas que parecían haber sido realizadas por el mismísimo diablo. En ese momento se encontraban de camino a Midgar donde, según Zangan, podrían encontrar la tecnología necesaria para tratarla. La ingresó en un centro sanitario de la ciudad y costeó todo el tratamiento. Por desgracia para ella, su maestro debía volver a la aldea para ayudar a todos los que allí le necesitaban. Tifa le agradeció profundamente todo lo que había hecho por ella y Zangan se marchó de Midgar con los ojos inundados en lágrimas.

La heridas de Tifa sanaron y abandonó el hospital. Zangan le había dejado todo el dinero que había podido, pero no era suficiente para pagar el costoso viaje de vuelta a Nibelheim. Sola y con escasos quince años, Tifa se vio obligada a sobrevivir en una gran ciudad, tecnológicamente avanzada y hostil. Pronto se refugió en los suburbios de Midgar donde adquirió un local ruinoso con el dinero que le había dejado su maestro. Lo reformó y abrió así el Séptimo Cielo, un bar de poca monta frecuentado por la chusma del lugar, cuya adicción al alcohol daba suficiente dinero a Tifa para sobrevivir. Nunca pudo agradecer lo suficiente a su maestro los conocimientos en artes marciales.

Pasaba las tardes viendo las noticias en la televisión. Se hablaba y se especulaba acerca de la muerte de aquel desequilibrado odioso de melena blanca, causante de todas sus desgracias. Ni una palabra de su acompañante, ni de Zangan, ni de nadie más. Pronto los temas de actualidad fueron ganándole terreno al caso Nibelheim en los informativos, hasta que el tema pareció enterrado. Jamás supo qué fue de su agresor.

No tardó en entablar amistad con un hombretón fornido de Corel que frecuentaba el local. Se pasaba las noches ingiriendo licor y maldiciendo a Shin Ra. Aunque el odio por la compañía era algo bastante frecuente en los suburbios, Tifa pudo intuir una historia parecida a la suya tras los lamentos de aquel hombre. Tras varias noches de conversaciones interminables con el local ya cerrado, parecía que se conocían de toda la vida. Aquel hombre rudo resultó ser una de las personas más amables que Tifa había conocido. Con los meses él le habló de un grupo rebelde anti Shin Ra que había fundado y Tifa le ofreció el sótano de su local como cuartel general. Los discursos de su nuevo amigo le resultaron tan fascinantes y tan cargados de verdad que resolvió poner sus puños al servicio del grupo rebelde. Se hacían llamar Avalancha, y sonaba bien.

Cinco años más tarde ocurrió algo improbable. Encontró a su viejo amigo Cloud en la estación de tren de los suburbios del sector 7. Su estado era deplorable, de modo que resolvió ayudarle. Hablaron durante muchas horas, pues habían pasado siete años desde la última vez que estuvieran juntos, aunque Cloud aseguraba que habían sido cinco. Pero aquello no era lo único extraño que Cloud explicaba. Hablaba del incidente de hacía cinco años en primera persona, como si él mismo hubiese acompañado al hombre malvado en la misión. Al principio Tifa quiso corregirle y explicarle que ella estuvo allí y jamás le vio, pero la historia de Cloud era tan tremendamente fidedigna que Tifa quedó petrificada. Por último, Cloud le explicó que había vuelto a Midgar con ánimo de convertirse en un mercenario. Tifa recordó esas mismas palabras de la boca del acompañante de Sephiroth, cinco años atrás. Le pareció una buena oportunidad para volver a estar junto a su amigo, así que recomendó al líder de Avalancha que contratase los servicios de Cloud.

Hacía ya mucho tiempo de todo aquello, y ahora ella se encontraba en una aeronave llamada Vientofuerte, pilotada por un hombre con el miso apellido. Cloud había salido para hablar con el anciano Bugenhagen y le había indicado que le esperase a bordo. Algo se traía entre manos, y estas cosas siempre terminaban en una aventura. Pero si de algo estaba segura Tifa en ese momento era de que no quería separarse de Cloud nunca más. Le amaba, y esto era razón suficiente para luchar a su lado hasta el final.

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