Capítulo XI – Junon

8 noviembre 2007

Caminaban por la pradera. Aunque a nadie parecía interesarle, Yuffie iba detrás explicando su vida. La hierba dio paso a la maleza, la maleza dio paso al bosque. El ambiente era seco, a pesar de que no se hallaban muy lejos del mar. En el bosque había un silencio inquietante. No parecía haber ningún animal viviendo allí.

Cuando llegaron a la altura del mar, la historia de Yuffie ya había llegado a su bisabuelo. Al parecer la chiquilla era la descendiente de una larga casta de guerreros de Wu Tai. Su indumentaria estaba totalmente adaptada al combate cuerpo a cuerpo. Una pequeña armadura de un metal ligero le cubría gran parte del hombro y un escudo largo y flexible le cubría todo el brazo izquierdo. Tenía la mitad de la pierna izquierda cubierta de cuero y unas correas le sujetaban un aro metálico que le rodeaba la pierna a la altura de la rodilla. Parecía tener algún problema con esa pierna. Llevaba el pelo corto.

– …de modo que fue mi abuelo quien venció al temible monstruo del desierto de…
– ¿Qué Materia usas? – Cloud interrumpió a Yuffie.
– Uso Materia amarilla. La Materia de robo, habilidad enemiga, corte doble y golpe son las que más uso.
– Tienes buena Materia, Yuffie. ¿Hacia donde te dirigías?
– Hacia Puerto Junon. Dicen que un gran barco cargado de Materia cruzará el océano mañana – Yuffie hablaba apresuradamente. Quería aprovechar que alguien le hacía caso al fin – No puedo perderme algo así. Pienso saquear ese barco.
– Tienes ambiciones, eso es bueno – Cloud se acarició el hombro izquierdo. Ese barco sería el que perseguía Sephiroth. Debían alcanzarlo – Yo también las tenía…
– Por supuesto que las tengo. Seré la guerrera más poderosa del mundo y no habrá Materia que no esté en mi poder.
– Ja, ja, ja – Cloud reía sinceramente. La chiquilla empezaba a caer en gracia – Eres una gran luchadora y tu Materia es buena. No obstante se nota que estás empezando. Yo puedo adiestrarte si lo deseas. Formé parte de SOLDADO en primera clase. Era el compañero de Sephiroth.
– ¿¿¿De… Sephiroth??? – Yuffie no daba crédito a lo que escuchaba. Acababa de pelear contra un ex-miembro de SOLDADO de primera, y, ni más ni menos que con el compañero de Sephiroth – ¿Conociste a Sephiroth en persona?
– Sí, y me temo que tú también le has visto en persona.
– No… – Yuffie se sentía avergonzada – No le conocí.
– ¿Recuerdas al hombre de la capa negra que viste salir de la cueva? Era él. Ha vuelto.
– ¿Sephiroth ha vuelto? – Yuffie hacía todo tipo de gestos. Era muy expresiva – No puedo creerlo. Creí que estaba muerto.
– Como todos – dijo Tifa introduciéndose en la conversación.
– Te interesará saber también que arrasó el cuartel general de Shin Ra S.A., asesinando al presidente.

Yuffie tenía los ojos como platos. Las noticias que estaba recibiendo eran las más impactantes que hubiera podido recibir. Con Sephiroth deambulando por ahí, toda esperanza de devenir la mejor guerrera del mundo se desvanecía. Se sentía ridícula ahora que sabía que Cloud era un ex-miembro de SOLDADO de primera.

– Nuestra misión es seguir a Sephiroth y averiguar cuáles son sus planes.
– Quiero unirme a vosotros – dijo Yuffie decidida – Me… gustaría que te ocuparas de mi adiestramiento.
– Bienvenida al grupo entonces.

Todos miraban a Cloud con miradas inquisitorias. Él devolvía las miradas con otra que significaba “ya hablaremos más tarde”. Cloud opinaba que una luchadora tan entregada y con ese talento merecía una oportunidad. Sabía que era muy joven y que sus motivaciones eran, cuanto menos, infantiles. Pero vio algo en ella que le impulsó a adoptarla como pupila.

Podían ver Puerto Junon a lo lejos. Una montaña crecía cerca del mar. La mitad de esa montaña era metálica. Había sido partida en dos limpiamente para instalar allí una ciudad acorazada. Antaño Puerto Junon era un pueblo pesquero, pero Shin Ra S.A. instaló allí uno de sus puertos más importantes, de modo que construyó encima la coraza metálica e instaló allí un gran cañón. Cualquier flota que intentara tomar aquel puerto sería aniquilada sin duda por las fuerzas de Shin Ra y el gran cañón. Las ambiciones de Shin Ra crecieron tanto como su desarrollo tecnológico. Cuando empezaron a fabricar vehículos capaces de surcar el cielo, instalaron también pistas de aterrizaje y helipuertos. La construcción más reciente es una base para sus submarinos bajo el pueblo.

Cientos de soldados patrullaban día y noche las instalaciones de Puerto Junon. El pueblo original seguía existiendo, no obstante. Bajo el gran cañón, las pistas de aterrizaje y el desmesurado blindaje, el pueblo de Puerto Junon permanecía intacto. La gente que vivía allí odiaba a Shin Ra por diferentes motivos. La principal causa del descontento era la falta de luz del sol. Al haber quedado bajo las instalaciones de Shin Ra, el pueblo estaba totalmente privado de luz solar. Otra de las causas era la contaminación del agua. Los residuos de Shin Ra siempre iban a parar al mar. Lo que antaño fuera una esplendorosa playa, era ya sólo un vertedero lleno de criaturas inmundas, víctimas de mutaciones debidas a los residuos de makko.

Desde allí divisaban el gran cañón, que proyectaba su sombra sobre el océano. Se acercaron a la gran armadura encastada en la montaña hasta ver la entrada. Cuando franquearon el portón se encontraron con un pueblo pequeño y acogedor. De las chimeneas manaba humo y de las ventanas, luz. Pero la gente no estaba en sus casas. Algo parecía atraer la atención del pueblo. Un grupo bastante numeroso de personas estaba reunido junto a las escaleras de piedra que conducían a la playa.

Cloud echó un vistazo hacia la entrada del ascensor que llevaba a las instalaciones de Shin Ra. El ascensor que necesitaban para llegar al puerto. La entrada estaba custodiada por varios soldados de Shin Ra y dos miembros de SOLDADO.

– Es imposible usar el ascensor por ahora – dijo para sí mismo Cloud, ya que nadie le escuchaba. El grupo se dirigía hacia la multitud para saber qué pasaba. Se reunió con todos – ¿Qué ocurre?
– Esa niña. Está en el mar y no puede salir. Hay un monstruo enorme merodeando por allí. Si nadie la saca, morirá – le dijo una mujer mayor en un tono muy tranquilo, como si aquel tipo de accidente fuera de lo más corriente.
– ¡Eso le pasa por intentar subir sin usar el ascensor! – dijo otra anciana.
– ¿Se puede llegar arriba sin el ascensor? – A Cloud se le abrieron los ojos.
– Claro que no. Esa estructura que ves en el agua… está electrificada.
– ¡Cloud! ¡Tenemos que ayudarla! – Tifa gritaba horrorizada.
– No es mi problema, bastantes tengo ya.
– ¡Maldito cabrón chiflado! Yo voy a ayudar a esa niña – Barret salió corriendo y los demás le siguieron. Cloud suspiró y fue con ellos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: